Resuelto el misterio de la supernova superluminosa

Resuelto el misterio de la supernova superluminosa
El año pasado se informó del descubrimiento de una supernova tan brillante que dejó perplejos a los científicos, porque nunca se había visto nada igual. Investigadores de la Universidad de Tokio (Japón) aclaran esta semana en Science que en realidad se vio tan luminosa por la presencia de una galaxia delante que actuó como ‘lupa’ o lente gravitacional.

En 2010 se descubrió la existencia de PS1-10afx, la supernova o explosión estelar más luminosa de su clase. En 2013 se informó a la comunidad científica internacional y desde entonces ha habido una fuerte controversia sobre el origen de su brillo excepcional –30 veces más de lo previsto– y ha llevado al planteamento de dos hipótesis.

Por una parte, algunos investigadores concluyeron que se trataba de un nuevo tipo de supernova extrabrillante desconocida hasta la fecha. Sin embargo, otro grupo sostenía que era una supernova normal del tipo Ia –con líneas de absorción características para elementos como el silicio–, pero magnificada por una lente gravitacional como un agujero negro u otro objeto supermasivo cercano.

Esta segunda hipótesis es la correcta, de acuerdo al estudio que investigadores del Instituto Kavli de la universidad japonesa de Tokio publican en la revista Science. “El equipo que la descubrió propuso que era un tipo de supernova no predicha por la teoría, pero observamos que PS1-10afx era diferente cada día, que evolucionaba demasiado rápido y se hacía cada vez más roja”, comenta Robert Quimby, el autor principal.

Esto les hizo pensar en la presencia de la lente gravitacional, una especie de gigantesca lupa que se genera cuando la luz procedente de un cuerpo lejano se curva alrededor de otro más próximo y masivo –como una galaxia– situado entre el emisor y el receptor, la Tierra en este caso.

“Pensamos que el brillo excepcional de la supernova se genera por una lente asociada, pero no teníamos ninguna evidencia directa sobre su presencia, así que la explicación parecía que requería un poco de magia”, bromea Quimby, “una nueva física o lupa que no se ve".

Los investigadores sospechaban que ese objeto intermedio debía seguir ahí aunque la supernova ya se habieradesvanecido, así que para confirmar su existencia utilizaron los datos espectroscópicos facilitados por el telescopio Keck-I en Hawái (EE UU) para analizar las galaxias próximas a la supernova.

Dos juegos de líneas de emisión de gases

Si estaba en medio otro objeto durante la brillante explosión de PS1-10afx se esperarían ver dos juegos de líneas de emisión de gases en el espectro, y eso es justo lo que encontraron. De esta forma el equipo dedujo que hay otra galaxia justo en frente, en el ángulo correcto y la distancia justa para amplificar la luz de la supernova.

La lente gravitacional identificada es la primera con que se asocia firmemente a una supernova de tipo Ia, y según los autores, se perdió su rastro en los estudios anteriores debido a la potente luz de la explosión estelar.

Como el comportamiento de esta clase de supernovas sirve a los científicos para medir las distancias a galaxias remotas, el nuevo hallazgo también los puede servir de referencia para utilizar los futuros eventos de supernovas con lente en la medición de la expansión cósmica.


SINC

Descubren un planeta del tamaño de La Tierra que podría albergar vida

Descubren un planeta del tamaño de La Tierra que podría albergar vida
El planeta, designado Kepler-186f, se encuentra a 490 años luz, en la dirección de la constelación del Cisne y, según los responsables del descubrimiento, no hay otro planeta identificado que se haya acercado tanto a la descripción de un mundo habitable. El Kepler-186f se encuentra en torno a una "enana roja", o "enana M", más pequeña y fría que el Sol.

Astrónomos de la Universidad Estatal de San Francisco (EE UU) y otras instituciones internacionales han descubierto un planeta rocoso del tamaño de la Tierra que se sitúa en la zona habitable de su estrella, por lo que podría tener agua líquida, según publican esta semana en la revista Science.

Se llama Kepler-186f y forma parte de un conjunto de cinco planetas (denominado con las letras b, c, d y e) que orbitan su estrella enana, llamada Kepler-186. Los nombres hacen referencia a que estos objetos se han descubierto con el telescopio espacial Kepler de la NASA, que ya ha detectado otros exoplanetas con anterioridad en los que también podría haber agua líquida.

En la imagen se ilustra como podría ser el paisaje de Kepler-186f y se compara nuestro sistema solar con el del exoplaneta recién descubierto. En verde, la zona de habitabilidad de ambos sistemas.

De los 1.800 exoplanetas confirmados, solo 20 de ellos orbitan en la zona habitable de una estrella, con la temperatura adecuada para que el agua de la superficie no arda ni se congele. Sin embargo, los "planetas descubiertos previamente eran más grandes que La Tierra, por lo que su verdadera naturaleza era desconocida". El Kepler-186f, así, se encuentra lo suficientemente lejos de su estrella como para evitar cualquier peligro que amenazara la vida, como explosiones estelares procedentes de estrellas enanas.

Estudio en escarlata: estrellas jóvenes calientes lanzan su energética radiación

Estudio en escarlata: estrellas jóvenes calientes lanzan su energética radiación
Esta nueva imagen, obtenida desde el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, nos muestra una nube de hidrógeno llamada Gum 41. En el centro de esta poco conocida nebulosa vemos cómo las estrellas jóvenes calientes lanzan su energética radiación, haciendo que el hidrógeno de su entorno brille con esa característica tonalidad rojiza.

Esta zona del cielo austral, en la constelación del Centauro, alberga numerosas nebulosas brillantes, cada una de ellas asociada a estrellas calientes recién nacidas formadas a partir de nubes de hidrógeno. La intensa radiación de las estrellas recién nacidas excita los restos de hidrógeno del entorno, haciendo que el gas brille en tonos rojizos, típicos de zonas de formación estelar. Otro ejemplo famoso de este fenómeno es la Nebulosa de la Laguna, una enorme nube que refulge en tonos escarlata muy similares.

La nebulosa de esta imagen se encuentra a unos 7.300 años luz de la Tierra. El astrónomo australiano Colin Gum la descubrió analizando fotografías tomadas desde el Observatorio de Monte Stromlo, cerca de Canberra, y la incluyó en su catálogo de 84 nebulosas de emisión, publicado en 1955. Gum 41 es, en realidad, una pequeña parte de una estructura mayor llamada Nebulosa de Lambda Centauri, también conocida con el exótico nombre de Nebulosa del Pollo Corredor. Gum falleció en Suiza en 1960, con tan sólo 36 años, en un trágico accidente de esquí.

En esta imagen de Gum 41, las nubes parecen ser bastante gruesas y brillantes, pero es una apariencia engañosa. Si un hipotético viajero humano pudiese llegar hasta esta nebulosa y atravesarla, es muy probable que no la percibiera — incluso en espacios reducidos — porque es demasiado débil para que el ojo humano pueda detectarla. Esto nos ayuda a explicar por qué este enorme objeto ha tenido que esperar hasta mediados del siglo XX para ser descubierto: su luz se expande débilmente y el resplandor rojizo no puede detectarse adecuadamente en el rango óptico.

Este nuevo retrato de Gum 41 — probablemente uno de los mejores realizados hasta ahora de este elusivo objeto — se ha creado utilizando datos del instrumento WFI (Wide Field Imager) instalado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla, en Chile. Es una combinación de imágenes tomadas con filtro azul, verde y rojo, mezcladas a su vez con una imagen tomada utilizando un filtro especial, diseñado para captar el brillo rojizo del hidrógeno.

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ESO

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